segunda-feira, 14 de setembro de 2020

Historia de la Teología de la Productividad - 2ª Parte

 Los Domésticos de la Fe


No veo una Biblia destinada al mundo ni mucho menos como espada para blandir sobre las espaldas de los pecadores. Si ella es espada, será para separar nuestra alma caída del predominio que ejerce sobre nuestro espíritu desde que nacemos en pecado, a fin de que nuestro espíritu sea liberado, y no para dividir la sociedad entre buenos y malos, pecadores y santos, derechistas e izquierdistas, calvinistas versus arminianos.

La gran mayoría de los "cristianos" usa la Biblia para el mundo. Poco la usan para que Dios, el autor, y Su Palabra, su hablar les sirva a ellos primero, y en segundo lugar a la Iglesia, para finalmente servir al mundo.

Cuando la leen, lo hacen más pensando en los pecados del otro, y en el mundo en que viven, y me pregunto:
¿Si tanto ven pecados en la gente, desde su prójimo tal vez también "cristiano" hasta todos cuantos se les cruza en la vida, por qué no se van de aquí?

Pero Dios amó tanto al mundo, que envió a su único Hijo a morir por la gente de este mundo, así que no atribuyo tanto a las personas caídas en sus pecados, corrupción y perversión sus contradicciones, sus desvíos, su perdición e confusión, como a una interpretación gravemente equivocada de Dios y Su Palabra. En otras palabras, son nuestros íconos teológicos los principales responsables de este caos.

Por otro lado, partamos del Principio. Dos libros del Apóstol Juan inician con la palabra "principio". En el Evangelio "principio se refiere a la eternidad pasada, o sea, el principio cuando aún no existía el tiempo. Ya en la primera carta del mismo Juan la mención es al principio del tiempo. Así que, em ambos casos, EL PRINCIPIO DE LA BIBLIA está en el Nuevo Testamento.

Jesús afirmó repetidas veces que el Antiguo Testamento hablaba de Él, hasta la misma Ley mosaica. Y si hablaba de Él, hablaba también de la Iglesia, Su Cuerpo. Si prestamos mucha atención a todo lo que Cristo vindica de Él en el Antiguo Testamento, descubriremos que son cuatro los requerimientos que hace: Él mismo, la Iglesia, la Palabra de Dios y el Espíritu.

Pero hay otros fundamentos cristianos que también el Antiguo Testamento sienta como playa de aterrizaje y despegue, y el Nuevo Testamento ofrece el espacio de su vuelo, como "El Evangelio" y "La Gracia".

Cuando Dios me ha revelado el Plano Eterno de Dios elaborado en la eternidad pasada, descubro que nada, em absoluto, existe ni existirá sin que no provenga de ese plan. Siendo así, La Iglesia cumple un propósito central en el plan, por lo que tener en cuenta en todo a "LOS DOMÉSTICOS DE LA FE", no puede ser apenas una opción o estímulo, sino que es una obligación.

¿Por qué el Cristianismo [Catolicismo-Protestantismo] está tan perdido y confuso, y como Sal a perdido su sabor y como Luz ha dejado de alumbrar? Porque se ha prdido la noción del PLANO DE OBRA que la Divina Trinidad elaboró y lanzó, tanto que la Reforma Protestante fue tan solo un momento de rebelión "DOMÉSTICA", una pelea entre hermanos, irrelevante para el mundo. Aunque, en la época, fue ella la que influyó en la Política y no como ahora alrevez. Señal que la mismísima Reforma empeoró, el Cristianismo falló, y las distintas corrientes teológicas son las principales culpables de su fracaso.

La Teología de la Productividad, como bien dice la definición, piensa en dar frutos de vida; producir, y ejercer una fertilidad espiritual de CASA, FAMILIA tal, que nuestra MADRE, la Iglesia, vuelva a ocuparse de sus hijos, de su hogar, tanto en amar, como en disciplinar. Y el mismo Dios "comenzaría el juicio en estos postreros tiempos, por SU CASA, La Iglesia, y este es otra característica de nuestro hacer Teología, inquebratable e indefectiblemente.







 

¿Por qué Teología de la Productividad? 5ª Parte

 El Evangelio nos hace vivir en Plenitud de la Vida de Dios aquí y ahora

 

Quien vive en esa plenitud, no necesita libertarse de nada y de nadie, y tampoco buscar conquistar nada. Sin negar las realidades de la injusticia, El Evangelio antes ES, y sólo después HACE.

El Evangelio es eminentemente PRODUCTIVO, y no apenas liberador y prosperador. Es más, si examinamos lo que hemos declarado en la página Evangelio No Sionista, como sigue, el énfasis en liberación y prosperidad no hacen parte del verdadero Evangelio de Jesucristo:

“El Evangelio bíblico comprende 7 partes:

Sentencia Eterna sobre Satanás versus el Salvador y la Salvación;

Promesa hecha a Abrahán;

Profecía implícita en ambos anteriores, y en los Salmos y los Profetas;

La Persona Bendita, Divina y Eterna de Jesucristo;

El Mensaje de Jesucristo;

Su Juicio a los que nacieron desde Jesucristo en adelante;

Su Eternidad

Significado de LEGALISMO: Que pertenece y se apega a la Ley Mosaica como de posible observancia y salvación por ella. 

Significado de MORALISMO: Que resulta del Cainismo y genera Cainitas. Un camino de falsa moralidad. Aunque exista el mérito, Dios no trabaja por ese canal, sino mirando el corazón.

Las personas sin Jesucristo, aunque crean en Dios [Juan 14. 1], al creer en el Hijo, el Mesías, lo primero que experimentan es LA LIBERACIÓN, sí. Por tanto, la Teología de la Liberación, por muy verdadera que sea, nos hace mirar para atrás y llorar nuestras esclavitudes, en vez de VIVIR la nueva vida de LIBRES en Jesucristo [Juan 8. 32; 36].

Cuando nos llega la Teología de la Prosperidad, pareciendo transportarnos de la mirada al pasado al futuro, en realidad nos convierte en buscadores de “conquistas”, cosa propia de la Era del Alma, de Moisés hasta Cristo, y surgida con Caín, cuando ya lo había recibido todo y la vida en el Jardín de Dios les era gratuita, abundante y eterna.

La primera Teología inserta en el humano un sentido de atenernos a las causas de nuestras pobrezas fuera de uno, siempre encontrando un culpable externo, que existen, incuestionablemente, mientras la segunda Teología en definitiva, nos inyecta el Liberalismo, o sea, de un estado “perdido” fuera del Jardín de Dios, cuando nos dejamos llevar a pasear entre culpables, enemigos, y hostigados a guerrear para recuperar lo de uno, y que se haga justicia, a otro en el que nos engañan que si luchamos y batallamos, e innovamos por estrategias comandadas por los grandes capitalistas del mundo, podremos escalar, conquistar y llegar al nivel de ellos, auto-considerados meritorios.

No vamos a colocar en tela de juicio, ni mucho menos desechar las tecnologías, las estrategias de marketing, el merchandising, la publicidad y el uso de los medios de comunicación, pues, en ese mismo nivel estaría el rechazo a estudiar teología, mejorar intelectualmente, y lucrar mejor para crear mejores y mayores servicios y fuentes de producción, pero sí debemos discernir que hacia donde nos llevan tales teologías, no es el lugar planeado por Dios y establecido en la Biblia.

El LEGALISMO nos lleva a la MÉRITOCRACIA, y el MORALISMO a la hipocresía de la santidad de los contractos. Jesús combatió ambos en el Sermón del Monte.  

En el Evangelio todos los humanos, ricos y pobres, se convierten en RICOS PARA CON DIOS [Lc. 12. 16; 21; Stg. 2. 5]. El materialmente rico en la vida mundana, no puede seguir viviendo en esa miseria espiritual, así como tampoco el pobre antes de ser salvo puede permanecer miserable. Y no que uno le sacará al otro; o que uno le dará a otros, sino que la verdadera riqueza, la eterna, gobernará a ambos y jamás seguirán teniendo el hablar del mundo, ni el de la justificación, tampoco el de la búsqueda de conquistas o el de la mezquindad o el de victima. Cristiano que se dedica a hablar de esa ambivalencia y antagonismo en la sociedad y el Estado, demuestra permanecer miserable, porque el que verdaderamente es rico en Dios, no se inmuta por las distancias materiales de la gente, y siempre priorizará al más vulnerable en el mundo, pero principalmente en la Iglesia. Necesitamos seguir liberándonos interiormente, y conquistando a Cristo, para que nosotros mismos seamos absolutamente conquistados por Él, y para Él [Fil. 3. 8].  

domingo, 13 de setembro de 2020

¿Por qué Teología de la Productividad? 4ª Parte

 El Evangelio no alberga vagos, pero sí a los pobres


 

Se escucha por ahí, “Fue por gracia, pero no es de gracia”. “Venga como está, pero no quede como viene”. “Quien no trabaja, que tampoco coma”.  “Dios da, y Dios quita’. “Todo lo que tengo, lo gané trabajando”. “Nací pobre, moriré pobre”; etc.

¿Cuál de esas declaraciones es genuinamente bíblica? ¡NINGUNA! ¿Cómo? ¿Y la de Tesalonicenses? ¿Y la de Job?

Antes de todo, No podemos hoy basarnos en realidades que tengan a ver con otros periodos de tiempos, otras Eras, distintas de la del Espíritu y la Gracia que vivimos. Todo en el Antiguo Testamento tiene una base, un contexto y una realidad distinta de lo del Nuevo Testamento. La base era el Antiguo Pacto. El contexto era el vivir bajo la Ley Mosaica y la realidad era que ellos persiguieron al Mesías y las promesas de Salvación, y lo alcanzaron por la fe, según Hebreos 11, pero no completamente como nosotros hoy.  Y hoy nuestra base es el Nuevo Pacto, el contexto es la Gracia y la realidad la plena Salvación.

¡No demos vueltas! Dios no les dio a Adán y Eva promesas de LIBERACIÓN ni de PROSPERIDAD. Les asignó, sí, toda la tierra del Edén para PRODUCIR. Y Caín es el cabeza del Neocapitalismo, y Abel no es cabeza del Progresismo sino de la Productividad que agrada a Dios. Ambos trabajaron, pero la base sobre la cual trabajó e hizo su devoción religiosa Caín, era la equivocada, mientras que Abel también trabajó, e hizo una ofrenda que realmente le agradó a Dios. EL TRABAJO no los distinguió a uno como trabajador y al otro como vago, sino sus intenciones interiores.

¡Vamos al grano! Dios le dio todo a la primera pareja. Y Abel siguió debajo de esa cobertura aun cuando los padres se habían ya desviado. Pero Caín surge con una nueva propuesta: No confiar más en Dios, sin dejar de reconocerle verdadero, pero ahora confiar en sí mismo y en su trabajo. De sus descendientes vino el primer valiente de la tierra, Nimrod, el fundador de Nínive, y la Torre de Babel. Hasta aquí, todos trabajan. Llegada la Ley, se legisló con respecto al POBRE en dos sentidos: 1) haciéndole justicia, y 2) Estableciéndole deberes para que no aflojasen. Para el rico también hubo dos líneas de legislación, la del trabajo como patrón, o más fuerte, y la de devoto. Levítico 27 claramente establece que quien tiene más, debe dar más a Dios, y ayudar más a sus semejantes.

Pero lo que Dios dio a la primera pareja no era para que fueran vagos, sino para labrar y cuidar, para reproducir, multiplicar, y llenar la tierra, dominarla, enseñorearse sobre la vida animal y vegetal del jardín, y disfrutarlo. En toda la descripción bíblica no hay desigualdad sino igualdad; ni diferencias entre ricos y pobres, sino equidad.

¿Quién tiene la culpa por las injusticias sociales en el mundo? ¿Adán y Eva? ¿Caín? Si a cada caos moral Dios no hubiera determinado juicios registrados en Génesis de la Biblia, no tendríamos como entender que cada generación, cada acto, cada cultura o civilización Dios tolera, pero un día Él juzga. Por tanto, los males que sufrimos hoy no pertenecen a las desobediencias de los de ayer, y nosotros somos los únicos culpables. Claro que acontecen acumulaciones y también degradación humana y multiplicación de la corrupción.

En todas las Eras una parte de la humanidad más veloz, más acaparadora y más violenta e injusta, generó la otra parte pobre, aunque estos les favorecieran en algo o en mucho.

¿Saben qué? En el Edén todo fue de gracia y por la gracia. Cuando vino la Ley, la gracia no desapareció. La Ley tan solo Dios la usó para probar a los hombres que por la meritocracia jamás serán justificados en sus pecados. Y esto es Gracia. Más adelante, en el libro de Romanos, se nos aclara que lo que es por gracia, es de gracia, y no genera deuda. ¡No! No tienes que trabajar como burro para Dios por la gracia de Él que te alcanzó. No tienes que dar el diezmo y ofrendas por causa de lo que Él sufrió por ti. Si descargasen en tu casa un camión lleno de naranjas, y los niños del barrio viendo te las piden, trayendo carritos, bolsas, latones, para juntar para sí, se las darás generosamente así como fueron contigo. Esto es lo que Dios espera de sus agraciados. El trabajo no tiene nada que ver con la gracia. La idea de que “Bueno, ahora porque Dios te da todo no vas a trabajar, y vas a esperar sentado” es una arbitrariedad total. Si así fuera, Dios entonces fue injusto con Caín.

Cuando los pecadores vienen a Dios, sí, claro, tienen que venir como están, pero si van a ponerse a trabajar para cambiar, nunca cambiarán, o solo será en la apariencia y la religiosidad. ¿Acaso no dice “el que comenzó en vosotros la buena obra, la va a perfeccionar”?  El trabajar del nuevo salvo no es en la carne. No es haciendo que crecerá, sino sometiendo su hacer al hacer de Dios. La frase “ocupaos en vuestra salvación” en el original griego es “Pongan para afuera su salvación”. Ese es el único trabajo del salvo: No impedir a Dios trabajar en él. Liberar a Dios desde adentro de sí para afuera. O sea, colaborar con Dios, al no resistir.

Si la frase de Tesalonicenses no fuera específica para el contexto del libro, entonces, todas las decenas de palabras acerca de ayudar al otro a llevar su carga, solidarizarse, socorrer, perdonarle las deudas, dar de comer, vestirle, consolar, sufrir juntos, hacer el bien hasta a los enemigos, etc., estarían de más. Pero ella es específica para un tiempo específico, un lugar específico, y a algunos indivíduos en específico, nada más. El cristiano debe ser hospedador, y cuando hospeda, no puede leerles el versículo de Tesalonicenses, que anularía lo que hace en obediencia a Dios.

El dicho de Job vale solo para el caso en que el Diablo se creyó capaz de complicar a Dios con la idea de “quitar”, y Dios fue honrado por su hijo Job, usando la misma idea, de manera “vengativa” y absolutamente para la gloria de Dios [Satanás se cree: 1. 10-12 – Job le derrota, glorificando a Dios 20-22]. Pero todo don perfecto viene de Dios. Y las riquezas materiales no son dones perfectos de lo alto, sino de la tierra, y pertenecen a TODOS los humanos, no al que más trabaje o más especulador u oportunista sea, o inteligente. Y como esto siempre existió desde la Caída, Dios no contiende con el hombre. Sólo requiere de los salvos que sigan el ejemplo de Jesús que siendo rico se hizo pobre, y ahora sean "ricos para con Dios" en la comunidad cristiana. La demanda cristiana no es: "Vendan todo y denle a los hermanos pobres el dinero", sino "dejen de sentirse dueños; ahora convenzance de que son administradores o mayordomos".

Por lo resumido aquí, queda claro que ambas posiciones, la del rico y la del pobre en el primer párrafo, son absolutamente vanas, porque no son congruentes con las verdades bíblicas acerca de la riqueza de Dios, congruencia esta o armonía o equidad que a lo largo de la historia y la humanidad se perdió, pero que el Evangelio es eso: Las Buenas Nuevas de Redención.  

¿Por qué Teología de la Productividad? 1ª Parte

 


Todos los movimientos teológicos surgidos en nuestras Américas, siempre se ataron a una parte de interés particular y sectorial, y nunca fueron esfuerzos unificados para extraer de la misma Biblia la Teología, como “estudio de Dios” o de las cosas pertenecientes al Dios Judeo-cristiano.

A mi juicio, tanto “San Agustín” y Lutero como Calvino y también Armínio, fueron extremadamente inteligentes. No me igualo ni mucho menos intentaría proponerme mejor. Pero, alguna vez leí hace unas tres décadas atrás o más, que Europa tenía sus teólogos, mientras que América no tenía ningún teólogo que sobresaliese o se destacara. Desde entonces me preocupé por dedicarme a eso que no había, y Dios, en su misericordia, me llevó por un valle muy deprimente, por desiertos y alta-mar, y montañas sin agua ni tierra ni casa ni pan, mientras fue revelándome las llaves y el llavero sobre el hombro de un niño nacido entre nosotros, Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Creo que él miró mi corazón, y valorizó algo que tampoco es mío ni hereditario, sino sembrado soberanamente en mí como en el vientre de la madre de Ezequiel sembró un profeta a las naciones, y ese algo en mí, era y sigue siendo QUE ÉL GANE, AUNQUE YO ME MUERA.

Un día Jesús dijo que el grano de trigo si no cae en tierra, y muere, no da fruto. Así creí y creo, que cristiano que no muere a su yo, no da fruto, y si no fructifica, a mi ver, ya ni cristiano es.

No se imaginan el monte de gente que me considera un fracasado en la vida, y últimamente me sorprendieron también mis hijos, reclamando eso. Familiares, ni hablar. De ambos lados de mi matrimonio. Y ahora, hoy 13 de setiembre de 2020, con 68 años 1 mes y una semana de vida, ya ni curarme procuro. Seguiré loco por Cristo así, y así partiré, sin dudas. Si hubiera emprendido el camino de la Teología para ver si un día sobresaliese, pues, ya lo hubiera conseguido, pero como lo que me mueve es el Señor y Su Plano Eterno, es probable que siga anónimo, y hasta, que sea otro hermano que termine la Obra que Dios me ha dado para hacer.

2ª Timoteo 2. 1-13 trae varias comparaciones para los VENCEDORES que Dios llama y contrata para Su Viña. Una de ellas es la del agricultor, que para participar de los frutos, debe trabajar primero. Otras versiones no traen agricultor sino labrador. Mi segundo nombre, JORGE, significa agricultor. Creo que muchos “agricultores” se mueren sin jamás descubrir su Darma [destino, o propósito de vida], pero ya no peleo más con el Señor. ¡No gano una, oponiéndome a Él!    

Pero tampoco ato a mi nombre o a alguna otra cosa en mí el propósito de Dios. Creo firmemente en una decisión soberana de Dios, en bien de toda la IGLESIA. No niego que los cuatro íconos de la Teología Bíblica mencionado antes, me aburrieron, entonces, encontré a Watchman Nee y Juan Carlos Ortíz en sus comienzos, que me potenciaron un montón. Pero tanto el uno como el otro “me ignoran” [Isaías 63. 16], y sus sucesores también, pero Dios me dio gracia y no paré nunca de estudiar, investigar, comparar, examinar, vivir, degustar las insondables riquezas divinas en la Biblia, y ahora estoy terminando una etapa. Esta etapa es como un granero, o silo en que se acumulan semillas, aunque pocos son los corazones fértiles donde sembrarlas, y que acepten negar su ego para convertir sus propios cuerpos en la tierra que Dios quiere usar para que el mundo crea. No me pidan más, porque soy apenas semillas, y mi ser un agricultor, pero tal vez mis contemporáneos, o algunos que ni nacieron aún sean mañana los que “vuelvan con regocijo trayendo sus gavillas”.