domingo, 13 de setembro de 2020

¿Por qué Teología de la Productividad? 1ª Parte

 


Todos los movimientos teológicos surgidos en nuestras Américas, siempre se ataron a una parte de interés particular y sectorial, y nunca fueron esfuerzos unificados para extraer de la misma Biblia la Teología, como “estudio de Dios” o de las cosas pertenecientes al Dios Judeo-cristiano.

A mi juicio, tanto “San Agustín” y Lutero como Calvino y también Armínio, fueron extremadamente inteligentes. No me igualo ni mucho menos intentaría proponerme mejor. Pero, alguna vez leí hace unas tres décadas atrás o más, que Europa tenía sus teólogos, mientras que América no tenía ningún teólogo que sobresaliese o se destacara. Desde entonces me preocupé por dedicarme a eso que no había, y Dios, en su misericordia, me llevó por un valle muy deprimente, por desiertos y alta-mar, y montañas sin agua ni tierra ni casa ni pan, mientras fue revelándome las llaves y el llavero sobre el hombro de un niño nacido entre nosotros, Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Creo que él miró mi corazón, y valorizó algo que tampoco es mío ni hereditario, sino sembrado soberanamente en mí como en el vientre de la madre de Ezequiel sembró un profeta a las naciones, y ese algo en mí, era y sigue siendo QUE ÉL GANE, AUNQUE YO ME MUERA.

Un día Jesús dijo que el grano de trigo si no cae en tierra, y muere, no da fruto. Así creí y creo, que cristiano que no muere a su yo, no da fruto, y si no fructifica, a mi ver, ya ni cristiano es.

No se imaginan el monte de gente que me considera un fracasado en la vida, y últimamente me sorprendieron también mis hijos, reclamando eso. Familiares, ni hablar. De ambos lados de mi matrimonio. Y ahora, hoy 13 de setiembre de 2020, con 68 años 1 mes y una semana de vida, ya ni curarme procuro. Seguiré loco por Cristo así, y así partiré, sin dudas. Si hubiera emprendido el camino de la Teología para ver si un día sobresaliese, pues, ya lo hubiera conseguido, pero como lo que me mueve es el Señor y Su Plano Eterno, es probable que siga anónimo, y hasta, que sea otro hermano que termine la Obra que Dios me ha dado para hacer.

2ª Timoteo 2. 1-13 trae varias comparaciones para los VENCEDORES que Dios llama y contrata para Su Viña. Una de ellas es la del agricultor, que para participar de los frutos, debe trabajar primero. Otras versiones no traen agricultor sino labrador. Mi segundo nombre, JORGE, significa agricultor. Creo que muchos “agricultores” se mueren sin jamás descubrir su Darma [destino, o propósito de vida], pero ya no peleo más con el Señor. ¡No gano una, oponiéndome a Él!    

Pero tampoco ato a mi nombre o a alguna otra cosa en mí el propósito de Dios. Creo firmemente en una decisión soberana de Dios, en bien de toda la IGLESIA. No niego que los cuatro íconos de la Teología Bíblica mencionado antes, me aburrieron, entonces, encontré a Watchman Nee y Juan Carlos Ortíz en sus comienzos, que me potenciaron un montón. Pero tanto el uno como el otro “me ignoran” [Isaías 63. 16], y sus sucesores también, pero Dios me dio gracia y no paré nunca de estudiar, investigar, comparar, examinar, vivir, degustar las insondables riquezas divinas en la Biblia, y ahora estoy terminando una etapa. Esta etapa es como un granero, o silo en que se acumulan semillas, aunque pocos son los corazones fértiles donde sembrarlas, y que acepten negar su ego para convertir sus propios cuerpos en la tierra que Dios quiere usar para que el mundo crea. No me pidan más, porque soy apenas semillas, y mi ser un agricultor, pero tal vez mis contemporáneos, o algunos que ni nacieron aún sean mañana los que “vuelvan con regocijo trayendo sus gavillas”.

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