Incuestionablemente, donde hay conquistadores, hay conquistados. Así, la Conquista de América fue realmente, una guerra para quitar de los aborígenes sus tierras, en las que luego, fundamos las Américas. Hoy sus descendientes, lloran por sus tierras y familias diezmadas por el conquistador.
En la vida todo es guerra. Ya lo veía Thomas Hobbes acerca de si el hombre era intrínsecamente malo y violento y necesitaba del estado para domeñar sus instintos. Aunque Jean-Jacques Rousseau veía lo contrario, y ambos tenían algo de razón, la Biblia nos asegura que el humano nació "muy bueno", y en su nato libre albedrío se hizo malo, pero que luego vino Jesucristo para regenerarlo.
En definitiva, nadie es bueno si no es regenerado por el Señor desde adentro para afuera. Y según se ve, es lo que Jesús dijo al joven rico: NADIE ES BUENO, SINO DIOS.
La Reforma Protestante fue eso: Una guerra entre clérigos católico-romanos. ¡Interesante! Más ganó el que quedaba con menos seguidores, el Protestantismo, que los que quedaban con más gente y bienes materiales, o sea, los ricos.
Hay en los ricos un estigma que sólo regenerados lo ven y reconocen. ¿Por qué? Porque Jesús bien lo dijo, que su guerra no era entre Él y el Diablo, sino entre Él y el Dinero, el dios MAMOM.
DATAFOLHA, el Instituto de Pesquisas brasileño afirma que 44% de los evangélicos en este país son ex-católicos [https://datafolha.folha.uol.com.br/opiniaopublica/2016/12/1845231-44-dos-evangelicos-sao-ex-catolicos.shtml].
Lo que empieza por guerra, raramente cambia para seguir en paz. La guerra entre el catolicismo y el protestantismo nunca paró. Y entre protestantes, se dividieron marcadamente calvinistas y arminianos. Hoy en día hay mucha gente que se esfuerza a edificar el imperio calvinista o el arminianista, y para ello, tratan de conquistar al adversario a cualquier precio. Discuten hasta con odio y mucho preconceptos entre ellos, y para los más ricos de estos protestantes, directamente los arminianos no existen, no son iglesia. La Biblia y la experiencia humana nos muestran que cuanto más el hombre renuncia sus bienes y a sí mismo, más penetra en las verdaderas riquezas de Dios, y si de alguien se esclaviza, es del Señor Jesús, que es una esclavitud distinta, porque es amor puro de pareja.
Cuando volvemos a la BIBLIA no interpretada, nos deparamos con DIOS REVELÁNDOSE tal cual es. Cuando volvemos del catolicismo y del protestantismo, nos encontramos con el Nuevo Testamento y el Evangelio puros. Cuando nos volvemos del Denominacionalismo, nos hallamos “desarmados” de tantos argumentos y falacias humanas, y sólo encontramos la Biblia, Cristo, el Nuevo Testamento y los Apóstoles, y ahí nuestra Teología se vuelve algo raro para el mundo en guerra, pero al que se le revela por Espíritu Santo, es pura conexión con la Divinidad, sin conquistadores ni conquistados, sino en absoluta UNICIDAD entre el humano regenerado, y la Triunidad Divina.

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