domingo, 13 de setembro de 2020

¿Por qué Teología de la Productividad? 3ª Parte

 
 El Evangelio no Libera ni Prospera. Produce.
 

La Teología de la Liberación mostró nuestros Derechos, que son legítimos, y la injusticia en el mundo que también es real. Es una teología verdadera, pero con enfoque político. La Teología de la Prosperidad nos mostró que los Derechos Humanos pertenecen principalmente a los que son de la Fe Cristiana, y que realmente prosperaríamos, practicando los principios de Cristo, como el DAR. Pero también tuvo un enfoque político capitalista hábilmente sofisticado y enmascarado. Si uno es honesto, verá que todo marketing, y emprendedorismo; todo coaching son completamente especulativos.   

La Teología de la Productividad tiene su enfoque en la vida misma. Cada ser humano viviente automáticamente se convierte en un productor. Cada uno en su capacidad nata o adquirida, y en la forma que tiene inclinaciones de ingenio naturales, o al recibir dones de Dios. Desde esta visión bíblica de la Productividad, es completamente cuestionable sexualidades no producen siquiera una familia de amor y responsabilidad, que no se convierta con el tiempo en peso social.

Si bien es cierto que hay una porción poblacional de humanos que no produce, y otra que malgasta y destruye la producción ajena, también es verdad que los ricos existen por ser aprovechadores de los espacios corrompidos de la sociedad, y otros lugares vacíos de productividad o utilidad, entre otras razones de su existencia.

La problemática de la existencia de esos ricos, tiene su contraparte, que es la desgracia de la existencia de la pobreza y la extrema pobreza. Pero si se quiere ver y reconocer, la gran mayoría de los pobres se las ingenian para producir algo, aunque más no sea para su propia sobrevivencia, mientras que la mayor parte de los ricos no trabajan, no trabajaron y no trabajarán sino con la mente, tan solo.

En definitiva, podemos afirmar que casi el cien por ciento, o tal vez de cada 10 nueve trabajan y producen en el mundo cosas necesarias para la vida del cien por ciento de la humanidad.

En tanto la Teología de la Liberación “avivó” a los más vulnerables y menos protegidos, con respecto a su derecho a la tierra, la casa y la alimentación, y la de la Prosperidad contra-atacó a favor de los ricos, indirecta, o directamente, LA TEOLOGÍA DE LA PRODUCTIVIDAD PRESENTA:

1.                 Todo ser humano puede y debe reproducir, multiplicarse, y llenar la tierra. Dominarla y enseñorearse del mundo animal y vegetal, dado por Dios para todos igualmente.

2.                 Cuando unos hombres acaparan más de lo necesario, le faltaría tierra, casa y alimentos a los que no llegan a alcanzarlos.

3.                 Cuando los Gobiernos legislan y ejecutan políticas injustas, los más débiles, los menos favorecidos y no contemplados jurídica y judicialmente, o tienen habilidades reducidas, o ejercen la solidaridad y la filantropía, o ejercen servicios voluntarios, son injustificados.

4.                 Cuando un humano llega al micro-emprendimiento, trabajando bien, luego necesita de la mano de obra de otros, y el que no pudo o no supo emprender se volverá una pieza fundamental para el primero.

5.                 Nadie asciende en lo material, si otros no le ayudan. Poco o mucho, algunos o muchos, pero todos recibimos el aporte ajeno, de una u otra manera.

6.                 En determinados contextos, los Gobiernos suelen facilitar las tierras a sus ciudadanos nativos o por opción, y así fue que la América Latina se pobló de europeos y asiáticos, sin tener que comprar sus primeras haciendas, o comprándolas con grandes facilidades y beneficios de los Gobiernos.

7.                 Ciertos incentivos estatales otrora ayudó a miles o a millones a agruparse, asociarse, organizarse y a fundar y mantener empresas.

8.                 Muchos malvados y especuladores, amigos de Gobernantes, consiguieron driblar las leyes y acaparar lo indebido. En Argentina fueron los Bulgheroni, los Macri, los Rocca, los Born, los Nobles, los Lacrosse, Los Magnetos y Amalita, entre otros, según el actualmente ultra-derechista que denunciaba en su libro “Los Dueños de la Argentina”, Luis Majul.

9.                 La Biblia describe diez clases de POBRES, y tres de RICOS. 1) Los Ricos no salvos en Jesucristo; 2) los ricos salvos, pero que no le entregan sus bienes a Él, y por tanto, aun salvos no heredarán el Reino, y 3) los ricos para con Dios, o sea, que invierten sus riquezas en la Obra de Dios genuinamente. Todos los Pobres deben ser cuidados por la Iglesia, con ricos incluidos, y el Estado existe con el mismo fin, desde Génesis, por causa de la maldad y la ambición del hombre. Dios interrumpió el más auspicioso proyecto capitalista del comienzo de la humanidad, la Torre de Babel, y desechó al padre del capitalismo, Caín.    

10.             El Judaísmo fue justo en sus comienzos, y contempló la necesidad e importancia de cuidar de los pobres, pero en el período Intertestamentario, cuando el Judaísmo se dividió en un montón de sectas, y llegando a los días del Nuevo Testamento como Sinagoga de Satanás, se ha metido en la comunidad cristiana como Legalismo y Moralismo, y el Evangelio que hay es ese, mientras nosotros rescatamos de la misma Biblia el verdadero y único Evangelio de Jesucristo, como potencialmente productivo por ricos y pobres, pero todos justificados, para PRODUCIR en el mundo los efectos de la abundancia y la eficacia de la SAL y la LUZ en las tinieblas. Hoy la Iglesia aceptó servir de COLA y no CABEZA. Pues, la gran mayoría de los cristianos esperan recibir algo del Estado, y para que les sea más fácil y seguro, se hacen políticos, y lanzan movimientos y manifestaciones públicas para que el mundo les sirva, en vez de ellos SERVIR PRODUCIENDO lo que el mundo necesita, JUSTICIA y PAZ, por sobre todo. El Evangelio no Libera ni Prospera. Produce. 

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