domingo, 13 de setembro de 2020

¿Por qué Teología de la Productividad? 2ª Parte

Mi hijo Danilo y El Evangelio Productivo


Cierta vez, en la ciudad de Lages, Santa Catarina, Brasil, pastoreando la Iglesia Bautista Independiente, mi hijo Danilo, el del medio, me llamó y preguntó: ¿Tenés amigos que no sean pastores? No pregunté ni lo supe por qué me hizo esa pregunta, pero intuyo que es por el cansancio de los hijos de pastores de tener que relacionarse tan exclusivamente con “creyentes”, y para peor, selectivamente pastores.

Luego de unas horas de examen y reflexión, no encontré en mi grupo de pertenencia ni uno que no fuera pastor, y entonces le comuniqué lo que descubrí. Algunas veces, ya entre los de nuestra clase, confesé que todos los problemas que tuve y tenía, y sigo teniendo, son precisamente con pastores.

Mucho me cuestioné. Los resultados de aquellas Teologías eran divisiones y contiendas. También vanagloria y sentido de grandeza y superioridad, a la vez que relajamiento a las herejías, de otro sector. Algo no estaba bien.

También me avergonzaba en demasía por la ignorancia, la tosquedad, lo rústico y maleducado de los perfiles pastorales de muchos, que, si no fuera la Gracia de Dios, serían “el opio del pueblo”. Los escándalos morales los fueron salpicando, y haciéndose notorios, las divisiones de las grandes iglesias de una misma teología aumentaban, la enemistad entre calvinistas y arminianos abría una enorme e insalvable brecha, y el rechazo al Agustinianismo, la Doctrina Católica aumentaba hasta la inhumanidad y el salvajismo.

Fue tomando cuenta de los cristianos “protestantes” el legalismo judaico, el moralismo de la tradición y el fundamentalismo religioso, la hipocresía, el sacramentalismo, la esotería, el espiritualismo y hasta el satanismo en las iglesias.

Hasta aquí, la mayoría de los calvinistas todavía estarían sintiéndose a salvo, sin embargo, minó su segmento social la masonería, principalmente entre sus líderes, y el Neocapitalismo más esclavizador y especulador jamás visto.

Y yo seguía amigo de tales pastores que me robaban, me asaltaban, mentían, engañaban, usaban de hipocresía, de vanagloria, de engrandecimiento, exclusivismo y sentido de abastecidos, de autosuficiencia, y toda una aparatosidad de impedirme obrar, por motivos absolutamente non sanctum.

Y recordando las palabras de Pablo: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”, estudié y me formé en Gestoría en Emprendedorismo; Tanatología; Capellanía; Periodismo; Justicia Arbitral o Mediacional; y soy formando en Derecho, y en Sociología, y miembro de la SADE de Buenos Aires y de ALEA del Chaco como Escritor, con varias obras editadas en español y portugués, TODO PENSANDO EN AYUDAR A LOS DE MI CLASE.

Y finalmente, el Señor Espíritu [2ª Cor. 3. 17] me reveló el PLAN ETERNO DE DIOS en la Biblia, la más suficiente HERMENÉUTICA BÍBLICA, y para que no dudase, a cada amanecer me sirve una mesa abundante, fina y bien requintada de revelaciones desde el prisma del ese plano, el PED o también la EDE [Economía Divina y Eterna], y ahora, la Teología de Vida, que doy en llamar TEOLOGÍA DE LA PRODUCTIVIDAD, la que genera el fruto divino para el cual existe en la misma Biblia, incontaminadamente.

Y aunque ya he esparcido por las redes esta visión desde hace por lo menos una década, y ya hay algunos sacando del contexto algunas revelaciones para su provecho carnal, humano y mundano, más que nunca permaneceré plantando esta gran perla de Dios para la Iglesia, cueste lo que costare, y que tal vez no lucre en nada para mí, o no la termine de comunicar, pero en lo que pueda, seré fiel, aunque la mayoría de mi clase trabajadora siga corrupta. los "neocapitalistas" seguirán viendo en mí que es verdad, que sí se puede ofrendar a morir para producir, y jamás usaré de su méritocracia en estas cosas tan ajenas a mí, y tan celestiales. 

Dr. Tito Berry

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